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El sonido oculto de Man Ray

Serie de 20 copias numeradas y firmadas para coleccionistas

Ficha técnica: Cuatro fotografías Impresión Fine Art Glicée, Calidad Museo, Papel 230 grm. Medidas: Tamaño hoja total: 27 x 34 cm. Tamaño mancha de color: 25 x 25 cm. Obra seriada y limitada a 20 unidades + 3 P/A. La obra se entrega numerada y firmada a mano por el autor. Año de la obra: 2014. Año de edición de la serie: 2026.

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Esta edición reúne algunas imágenes pertenecientes a la colección Latente, expuesta internacionalmente en torno al año 2015. La obra El sonido oculto de Man Ray articula una reflexión sobre los distintos roles de la feminidad, el objeto y sus límites simbólicos, tomando la figura femenina y el signo musical tan icónico de la fotografía Le Violon d’Ingres de Man Ray. La serie se compone de cuatro imágenes susceptibles de exhibirse individualmente o en formato de políptico.

 

 

El sonido oculto de Man Ray

Esta edición, El sonido oculto de Man Ray homenajea el célebre fotomontaje Le Violon d’Ingres (1924) de Man Ray, uno de los iconos más elocuentes sobre la representación del cuerpo femenino en la historia del arte moderno. En ella, la espalda desnuda de la modelo Kiki de Montparnasse, cuyo nombre real era Alice Prin, transformada visualmente en instrumento musical mediante la superposición de las aberturas acústicas de un violín, deja de ser cuerpo para convertirse en objeto: superficie sonora, moldeable y disponible para la mirada. La mujer no aparece como sujeto, sino como soporte simbólico; materia estética que puede ser afinada, poseída o interpretada por una voluntad externa. El gesto surrealista, lejos de liberar al cuerpo, lo desplaza hacia una dimensión fetichizada donde lo femenino es instrumentalizado y estetizado hasta volverse artefacto.

Realizada en el contexto de las vanguardias de entreguerras, en un periodo atravesado por la crisis de la modernidad y el ascenso de los fascismos en Europa, la obra de Man Ray encuentra aquí su sonido oculto, ecos, casi un siglo después. En este sonido oculto de Sampedro, la mecanización moderna del cuerpo da paso a su construcción virtual contemporánea, en un presente que obliga a la imagen a redefinirse frente a las nuevas formas de autoritarismo y control simbólico.

En las imágenes de la serie de Martín Sampedro se aborda el lado oculto de esa operación. La figura femenina ya no aparece desde la espalda, desde el anonimato objetual del fragmento, sino en su frontalidad. Este cambio de eje no es meramente compositivo, sino profundamente conceptual. La frontalidad virtual que propone Sampedro implica aparición, confrontación y, en cierto modo, restitución de subjetividad. El cuerpo deja de ser únicamente superficie sobre la que se inscribe un signo para convertirse en tatuaje, identidad, herida y presencia.

Así, mientras que en la obra de Man Ray la metáfora visual transforma el cuerpo en instrumento, en la interpretación de Sampedro el signo musical se integra como tatuaje, identidad y sombra. La mujer ya no funciona exclusivamente como objeto estético sino como imagen consciente de su propia representación. La cosificación no desaparece, pues el diálogo con la obra original la mantiene latente, pero es desplazada hacia un territorio reflexivo donde el espectador se enfrenta a la tensión entre cuerpo, símbolo e imagen en la cultura visual contemporánea.

Selène Veyrat

 

 

 

Felices fiestas, y próspero año nuevo 2018!

«ALËGRAME ESAS PASCUAS» Una alegría navideña de Javier Díaz-Guardiola en forma de exposición que nace de la convocatoria en la red. En esta nueva edición, con la participación de innumerables artistas, se presentarán las obras a la venta, el 29 de diciembre de 2017, en la galería de Factoría de Arte y Desarrollo en Madrid.

El “Cráneo de Cristo” By Sampedro es una forma ejemplar de proyectar la luz sin retenerla. Además de un signo de distinción para el coleccionista, este icónico “Cráneo de Cristo” hará las delicias del agnóstico, sirviendo de talismán para los más milagreros.

Cráneo de Cristo. By Sampedro. Fotografía render. Impresión fotográfica. Fujifilm Bright.

 

 

 

  

 

 

FOTO-ACTITUD / Pablo Pérez-Mínguez

Capítulo «Torero cordero, 1972. Pablo Pérez-Mínguez» del libro «50 fotografías con historia»

Texto y pies de fotos por Martín Sampedro

 

Probablemente Duane Michals, Les Krims, y Pablo Pérez-Mínguez fueran conscientes de que su complicidad a miles de kilómetros de distancia, contribuiría a la expansión de un nuevo lenguaje y por eso lo hicieran público en libros y revistas. Tal vez pareciera evasión lo que nacía de una incontenible necesidad de autoafirmación. Poner ante el espejo de la cámara la extravagante inercia de la aceptada realidad y obtener la premisa de algo que existirá; reinventar un mundo en el que reconocerse, y fotografiarlo antes de que emerja, probablemente. 

Mientras Les Krims tomaba la famosa serie de fotografías de su madre desnuda preparando sopa de pollo Making Chicken Soup en 1972, Pablo Pérez-Mínguez fotografiaba su famoso icono el Torero Cordero. En esa imagen, llena de valor simbólico, que a mucha gente pareció graciosa, anecdótica o provocativa (superada la risa fácil, y vista con la suficiente perspectiva), me queda claro que los verdaderos anhelos de P.P.M. al tomar esta imagen fueran tan sinceros y pueriles como los de Les Krims al fotografiar a su madre cocinando con los pechos al aire. Puede que por aquellos tiempos en España muchos tuvieran que amamantarse con los pechos de una madre postiza, viajar a Biarritz para ver El último tango en París, apostarse la melena en los controvertidos Encuentros de Pamplona e imaginar a un hombre dando la espalda al arquetipo de macho forjado en cuarenta largos años de represión y dictadura franquista. Puede que muchos ansiaran otra vida, mientras la vida pasaba. 

Las fotografías de Pablo Pérez-Mínguez tenían ya mucho más arraigo en la actitud de artistas internacionales que en los planteamientos fotográficos que yacían en España. Con su predicada Foto-Actitud, desde la revista Nueva Lente y su sección Nueva Fotografía, P.P.M., abrazaba a toda una generación de huérfanos que tendrían que inventar la nueva fotografía contemporánea española. 

Pablo Pérez-Mínguez. P.P.M. (…el ‘Mítiko-fotógrafo-internacional’, ‘Pop’, ‘Kitch’, ‘Místico’, ‘Conceptual’, ‘Underground’, ‘Hapenning’, etc. etc.) «Pobre Pero Millonario, para los amigos», me dijo que, por los avances de la ciencia, su vida duraría hasta los noventa y cuatro años. Y que yo duraría hasta los ciento veinte. En esa convicción estuve, lleno de optimismo, hasta que unos meses más tarde, medio zombi, me cantara la canción Corazón contento de Palito Ortega y falleciera con tan solo sesenta y seis años. Tal vez suficientes para un humano, pero no bastantes para un robot que aspira a la eternidad. «Todo lo que he hecho en mi vida, lo he hecho para cuando muera.» Así de paradójico era P.P.M.; el hombre fiesta, aparentemente supersociable, era en realidad una de las personas más introvertidas que he conocido. Su mesa favorita de cualquier restaurante era la que le ofreciera las mejores vistas de cara a la pared. Ese desfase de vivir fuera de su tiempo, y aceptarse diferente, es la expresión más clara de su voluntad y lucidez de artista creador. Saber que el presente lo sería en el futuro gracias al clic de la cámara, fue su forma lúcida de desafiar al tiempo para transformarlo en Foto-Actitud. 

El estudiante de ingeniería, que se hizo retratista por devoción a una fotografía de Joan Báez en blanco y negro tomada por Richard Avedon, no tuvo prejuicios para aberrar y emplear estridentes luces de colores con que retratar lo extraordinario. Así sucedió con la revista Nueva Lente y las fotografías de Su Movida, que ofrecían una visión de España que, no habiendo existido, proyectaba el futuro de su gente y se ganaba la posteridad. Cada una de sus selectas instantáneas transmutaron el presente en futuro. 

P.P.M., con Foto-Actitud, un montón de máximas propagandísticas, y aforismos, se armaba para defender su sagrada excentricidad y diseminar el par imposible de su genética virtual; «Su Vida Misma». (1946-2012)

 

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A las cinco de la tarde. 

Eran las cinco en punto de la tarde.

Un descampado cerca del aeropuerto de Barajas fue la localización perfecta por tener asegurado un buen rebaño de ovejas.

Para el “arte de luces” acudieron Carlos Serrano, alma gemela de Pablo (diseñador de la revista Nueva Lente), un niño trajo la blanca sábana, Blanca Luca de Tena atusó y ajustó la taleguilla al poeta Ignacio Gómez de Liaño, quien por derecho aceptó ser torero por un día, cinco antes de su encuentro con Luis de Pablo y Alexanco para tratar sobre su participación en los controvertidos Encuentros de Pamplona.

A todas éstas, David Bowie daba a luz a un extraterrestre llamado Ziggy Stardust, mientras Neil Young se ganaba el primer puesto de la lista estadounidense Billboard con su disco Harvest.

Yo, ajeno a semejantes acontecimientos, pasaba las tardes en los futbolines de mi pueblo escuchando las inteligibles canciones que ofrecía la rockola. Mari Trini decía no ser ésa, John Lennon imaginaba… la dulce Jeanette acusaba al mundo de haberle vuelto rebelde, Aguaviva, recien mudados a La Casa de San Jamás, llevaban ya un año proclamando el Apocalipsis.

¿Cómo podría yo imaginar que algún día tendríamos que hablar seriamente de aquel 29 de marzo de 1972?

¡Ay, qué terribles cinco de la tarde! Va por ustedes, con FOTO-ACTITUD.

Martín Sampedro. Ocho de marzo de 2017.

 

 

 


50 fotografías con historia se presentó el jueves 26 de octubre de 2017 en Madrid con la presencia de José María Díaz-Maroto, director de la Escuela Internacional PIC.A PHotoEspaña, reputado fotógrafo y comisario de exposiciones nacionales e internacionales, encargado de la selección de fotógrafos y obras presentes en el libro, y de Félix Fuentes, especialista en diseño editorial con una amplia trayectoria en proyectos vinculados al arte, que ha realizado la labor de redacción de textos y diseño editorial.

 

 

El artista español Pablo Pérez-Mínguez (Madrid-1946-2012), conocido como P.P.M., ha sido uno de los fotógrafos precursores de la moderna fotografía española.

Con iniciativas como la trasgresora revista de fotografía «Nueva Lente» que se publicaba en los últimos años de la dictadura franquista, Pablo Pérez-Mínguez aportaba a la sociedad española una publicación de referencia y una nueva forma de entender la fotografía como herramienta de expresión y unión, pista de despegue para los más importantes fotógrafos de la España actual.

A principio de los años ochenta, con su trabajo de retratista y activista de aquel movimiento artístico y social, que se vino a llamar «La movida madrileña», el trabajo de P.P.M. y quienes posaban en su estudio de la calle Monte Esquinza, adquieren fama y repercusión internacional gracias a la vibrante estética de sus vitalistas, eclécticas y espontáneas puestas en escena, configurando una iconografía única, que nos mostraba el retrato de una España joven y abierta.

Esta posible antología, comisariada por Martín Sampedro, abarca todos los estilos desarrollados en su amplia trayectoria iconográfica: Retratos de la movida, Detalles Invisibles, Mitologías modernas, Estética Mística y sus famosos Fototextos, son una significativa muestra de su pregonada FotoActitud a lo largo de tantos años de una dedicación artística y profesional avalada y reconocida por la concesión del Premio Nacional de Fotografía en el año 2006.

En «ICONOS P.P.M» se reúnen probablemente las 40 fotografías por las que a su autor le gustaría ser recordado.

(Texto de Martín Sampedro, extraído de su última exposición «ICONOS PPM» 2010) 

Desde el 14 de noviembre de 2016 hasta mayo de 2017, en el Bulevar Salvador Allende de Alcobendas.  De mayo a noviembre de 2017, en el Bulevar Paseo Valdelasfuentes de Alcobendas

Pablo Pérez-Mínguez. Mítiko fotógrafo internacional. Pop, kitch, místico, conceptualunderground, hapenning, etc, etc. Pobre Pero Millonario, para los amigos.

…me dijo que, por los avances de la ciencia, su vida duraría hasta los noventa y cuatro años. Y que yo duraría hasta los ciento veinte. En esa convicción estuve, lleno de optimismo, hasta que unos meses más tarde, medio zombi, me cantara la canción Corazón contento de Palito Ortega («Tú eres lo más lindo de mi vida, aunque yo no te lo diga, aunque yo no te lo diga…»), abandonara ésta dimensión y falleciera con tan solo sesenta y seis años.

Poco después de otorgarle el PNF (Premio Nacional de Fotografía) de 2006 acudí a él para que escribiera uno de los textos del catálogo de mi exposición Interior Ulterior. Encontré a Pablo deprimido y decepcionado. El hito de su vida, obtener el reconocimiento más importante que pueda tener un fotógrafo en España, se había convertido en una realidad sin otra perspectiva que el abismo de un pedestal al final del camino. “Muchas flores y poco oro…”, solía decir.

Uno de esos días, al pasar por su casa de Monte Esquinza (El Templo de La Movida), para hablar del textículo que tendría que escribir, sucedió algo que nos uniría incondicionalmente.

Pablo parecía un Gulliver atado de pies y manos…, acelerado y agitado me dijo: “¿¡¡¡¡¡Pero Qué Hago YO con la R@bia…!!!!!?”

A pesar del impacto de ver a mi maestro tan desesperado, tuve la suerte de improvisar una respuesta sencilla: “No lo sé Pablo. Hay gente que vuelca su rabia azotando al sillón con un cinturón… lo que yo hago cada noche es trabajar y trabajar…, hasta que pierdo el conocimiento, recupero la magia y encuentro un tesoro.” En ese momento, con los ojos llenos de lágrimas, completamente iluminado, se vino arriba y muy solemnemente dijo: “…la Fotografía es el amor de mi vida. Ésta nunca me ha fallado. ¡LA FOTOGRAFÍA ME DA VIDA!»”. Un flashback de José Antonio Muñoz imitando a PPM vino a mi mente y, para coronar la escena, repetimos al unísono la milagrosa frase: “¡Guay del Paraguay!”

Inseparables ya con nuevas tareas, cada encuentro era una celebración de la fotografía, el arte, el optimismo y la alegría de vivir. Él me decía que lo hacía por mí, yo le decía que lo hacía por él. Así que el uno por el otro, borrachos de fotografía hasta el amanecer, nos confesábamos la receta magistral de nuestra fórmula mágica para entender y fotografiar la vida, mientras la vida pasaba.

Así comenzó la faena de entrenar a Pablo para el mundo digital y abordar nuevos proyectos como su última exposición ICONOS PPM que hicimos para la Fundación Fiart de Madrid en 2010, y que por iniciativa de José María Díaz Maroto, podréis verla en el Bulevar Salvador Allende de Alcobendas, desde el 14 de noviembre de 2016 hasta mayo de 2017,  coincidiendo con el cuarto aniversario de su muerte.

Sesenta y seis años pueden ser suficientes para un humano, pero no bastantes para un robot que aspira a la eternidad. “Todo lo que he hecho en mi vida, lo he hecho para cuando muera.” Así de paradójico era PPM; el hombre fiesta, aparentemente supersociable, era en realidad una de las personas más introvertidas que he conocido. Su mesa favorita de cualquier restaurante era la que le ofreciera las mejores vistas de cara a la pared.

Creo que ese desfase de vivir fuera de su tiempo, y aceptarse diferente, es la expresión más clara de su voluntad de artista creador. Saber que el presente lo sería en el futuro gracias al clic de su cámara, fue su forma lúcida de desafiar al tiempo para transformarlo en foto-actitud, con fecha y apellidos.

El estudiante de ingeniería, que se hizo retratista por devoción a una fotografía de Joan Báez en blanco y negro tomada por Richard Avedon, no tuvo prejuicios en aberrar y emplear estridentes luces de colores para retratar lo extraordinario. Así sucedió con la revista Nueva Lente y las fotografías de Su Movida, que ofrecían una visión de España que, no habiendo existido, proyectaba el futuro de su gente y se ganaba la posteridad. Cada una de sus selectas instantáneas transmutaron el presente en futuro. PPM hacía «Su Vida Misma». Consumía así los instantes y amigos, a quienes elevaba a la categoría suprema, para comprometernos con nuestro destino y talento creador; Dioses o Reinas.

De la A de Alaska, Almodóvar o Alvarado, a la B de Blanca Sánchez, Javier Balaguer o Carlos y Jorge Berlanga, la C de Costus, pasando por la E de Eva Liberten, la F de Fanny Mcnamara, o  la G de Gil o Gómez Escolar, las Jotas de Julio Juste y Javier Furia, la O de Ouka LeeleOrdovás, la M de Martín y MADRID, la P de Bernard Plossu o Paquet, la R de Rafa Pérez-Mínguez, Jorge Rueda o Javier Ruiz, las Eses de Txomin Salazar, Serrano, Sigfrido, Alejandro Sanz o Sampedro, pasando por la V de Pérez Villalta o Vaquerizo (su hijo mas listo), hasta la Z de PAZ Muro; Pablo Pérez-Mínguez PPM (siempre con preservativo), te inyectaba disimuladamente el par imposible de su genética virtual en el ácido desoxirribonucleico, asegurándose una buena prole de ovejas negras con la que transformar el mundo y dar sentido a quienes deambulamos por el complejo abecedario de sus malditos libros y sopas de letras escritas con rotuladores de colores.

Tal vez su obra y herencia no sean tan conocidas como su ambición demandaba, pero los límites de la fotografía no se pueden predecir como tampoco es calculable la distancia que recorrerá la luz de la mirada de un espejo mirando a otro espejo. Los sueños de PPM no fueron muy diferentes de los de László Moholy-Nagy, Walter Benjamin, Richard Avedon, Man Ray o Sampedro. Es lo que tiene jugar con espejos. La eternidad estaba ya escrita en su propia naturaleza. Descanse en Paz o despierte, Mister PPM«EL TIEMPO ES ARTE ©»  (…continuará)

MARTÍN SAMPEDRO. Madrid, 11/11/2016

El tiempo es Arte. Pablo Pérez-Mínguez
El tiempo es Arte. Pablo Pérez-Mínguez

 

 

 

t h e r e a l – f a k e . o r g . 2 . 0

November 19 – December 17, 2016 / Opening Reception: November 19, 4-7 pm Artist Panel: December 4, 2PM / Culture Trolley: December 7, 6-8PM

BronxArtSpace / 305 E 140 St, 1A /Bronx, NY 10454

www.real-fake.org

 

La real-fake.org.2.0 es una versión actualizada y ampliada de la the real-fake.org, una exposición organizada por Rachel Clarke y Claudia Hart, que incluye el trabajo de 51 artistas de medios post-digitales comisariados por Rachel Clarke Y Claudia Hart a quienes se une ahora Patrick Reynolds.

La exposición original se estrenó en la Cal State Sacramento University Gallery en 2011 y fue acompañada por una página web que definía un medio nuevo e inusual para el momento, incluso en las artes digitales. La exposición recorrió Estados Unidos y mostró el trabajo de 20 artistas que utilizaron una serie de tecnologías de simulación en el el arte contemporáneo, como el espacio «xyz» artificial, la imagen / objeto sintético-no referenciado, o las cualidades específicas de la cámara virtual que lo registra.

Desde la primera exposición, los artistas que trabajan con simulaciones han puesto una pica en la prática de los medios contemporáneos. La actualización 2016, el real-fake.org.2.0 presenta las obras de 51 artistas contemporáneos de los medios – una lista que de ninguna manera es inclusiva. Producen imágenes fijas, animación, interactividad, escultura e instalación, usando la animación 3D como su principal medio. Al igual que sus predecesores – los video-artistas que adaptaron las tecnologías de la televisión para usos artísticos – estos artistas se han apropiado de la tecnología empleada en la producción de Juegos de disparos en 3D y largometrajes de Hollywood, rechazando o adaptando la estética y el contenido de la industria del entretenimiento, y aplicando el medio a la trayectoria de la historia del arte.

Muchos de estos softwares digitales simulan procesos naturales de la física y la biología el cine analógico y la fotografía. Estos artistas conscientemente aíslan y definen un lenguaje formal nativo de las simulaciones de lo Real, un sub-terreno dentro de una cultura digital contemporánea en expansión, e integran esos elementos en una variedad de estrategias artísticas contemporáneas que emergen de los discursos mediáticos y representativos, impactando en la fotografía, el cine experimental y las obras basadas en la instalación.

En 2011 era raro encontrar artistas involucrados en la práctica contemporánea que estuvieran seriamente inmersos en la exploración de gráficos computarizados de simulaciones. Desde entonces, la práctica se ha expandido y se ha convertido en una más amplia, cultura del arte contemporáneo. Los lengujess de estos 51 artistas emergen de áreas como la pintura figurativa o la abstracción y movimientos artísticos que van desde el surrealismo, el constructivismo, el pop art, cine de vanguardia o la animación experimental.

Desde 2011, “real-fake” los gráficos de computadora finalmente han borrado la posibilidad de considerar la fotografía y película como un espejo de la realidad, ya que los efectos especiales se han vuelto omnipresentes en la publicidad y el cine de Hollywood. El futuro del periodismo, ya que el reportaje objetivo ha sido amenazado por la televisión de la televisión “reality” y Fox television, y la vanguardia de las marcas de pseudo-noticias-de-entretenimiento. Actualmente vivimos en una cultura de bioingeniería donde una visión protésica del cuerpo humano hace converger el potencial de la cirugía estética con la tecnológica de un mundo de ciencia ficción en el que lo artificial se ha cruzado con lo real. Los límites que una vez percibimos entre lo físico y lo virtual se están viniendo abajo como nuestra exposición a las tecnologías de simulación se vuelve más ubicua.

Al frente de este cambio de paradigma, los artistas responden con una estética del fake. Este es el arte que cruza la freudiana «uncanny divide» (extraña división), creando en primer lugar una cierta de desorientación y cuestionamiento. ¿Podemos confiar en algo?. Nos adentramos en un espacio de locura, un espacio psicótico articulado por una cultura que ya no abarca la diferencia entre representación y la realidad. La realidad subjetiva y el objetivo se funden. Fantasy rules.

 

the real-fake.org.2.0 photo by Claudia Hart
the real-fake.org.2.0 photo by Claudia Hart

Artistas participantes:

AES + F, Morehshin Allahyari, LaTurbo Avedon, Sophie Kahn (en colaboración con Lisa Parra), Gregory Bennett, Tim Berresheim, Sean Capone, José Carlos Casado, Rachel Clarke, Shamus Clisset, Birch Cooper, Gero Doll, Mark Dorf, Carolyn Frischling, Joe Hamilton, Claudia Hart, Kurt Hentschlager, Kim Joon, Mark Klink, Alex Lee, Patrick Lichty, Locurto-Outcault, Cristina Lucas, Sara Ludy, Gerhard Mantz, Chris Manzione, Claudia Mate, Alex McLeod, Shane Mecklenburger, Rosa Menkman, Jonathan Monaghan, Brenna Murphy, Eva Papamargariti, Pappenheimer, Sabrina Ratté, Michael Rees, Patrick Reynolds, William Robertson + Alfredo Salazar-Caro, Benjamin Rosenthal, Nicole Ruggiero, Martin Sampedro, Ellen Sandor, Rick Silva, Keith Tolch, Katie rasgado, Matthew Weinstein, Ryan Whittier-Hale, Frank Yefeng Wang, nieve Yunxue Fu, Giselle Zatonyl, Zeitguised.

 

 

 

 

El real-fake.org.2.0 es una exposición de archivo. Las obras de 51 artistas han sido recolectadas de una serie de colecciones. La pagina web www.real-fake.org también ha sido ampliada y actualizada para incluir los ensayos originales que definen la práctica real-fake escritos por Claudia Hart y Rachel Clarke, y nuevos ensayos de Rachel Clarke, Patrick Lichty, y Patrick Reynolds expandiendo el lenguaje empleado para hablar del arte de las simulaciones con tecnologías que han estallado desde la primera exposición, incluyendo copias impresas, escultura, realidades virtuales y aumentadas.

www.bronxartspace.com

www.real-fake.org

 

 
 

 

Dulcinea Icónica

¿Por qué Dulcinea? Aldeana, maternal, femenina, marimacho, excéntrica, generosa, sumisa, insumisa, personalidad múltiple, personalidad única, naturaleza salvaje, seductora, facilona, inalcanzable, Emperatriz de La Mancha, Señora de sus Pensamientos… ¿Realidad o fantasía?.

Desconozco la fórmula del éxito pero sí entiendo que para que alguien se convierta en un icono ha de tener una composición física y química que desafíe los estándares y leyes de su tiempo. Se hace imprescindible tener un memorable nombre, mentor, biógrafo, fotógrafo, adeptos, detractores, afectados, críticos, Quijotes, Sanchos, …y fans que den fe.

Supongo que la simpleza y extraordinaria naturaleza de Dulcinea (Pin-up), resultó tan enigmática a los ojos de Don Quijote como la bruja Cenotia o Aldonza Lorenzo lo fueron a la mirada de Cervantes. Mujer milagrosa, bruja, aglutinante, explosiva; diferentes formas de buscarse y reconocerse ante el espejo; la mujer, la madre, el padre, el andrógino, los reflejos, las sombras, los misterios de la vida, …el devenir y sus circunstancias.

Con forma de mujer, símbolo de sus mas elevados ideales de amor, el hidalgo descansa de la batalla en un confortable horizonte de nubes platónicas.

Los ideales no se alcanzan con la vista sino con el corazón.

Madrid, 27 de abril de 2016. Martín Sampedro

 

Pieza de audio y vídeo: «Dulcinea Icónica» Vídeo Bucle 3´30. Autor: Martín Sampedro. Año: 2016

Proyección en sala o pantalla de alta resolución 4k con audio.

La obra «Dulcinea Icónica» se compone de una pieza de vídeo en bucle y fotografías impresas. Muestra una mujer heroína en continua transformación. Las idealizadas vasijas de espejo revelan las múltiples caras de la icónica personalidad de Dulcinea del Toboso. Con este audio-visual he tratado de ofrecer un paisaje onírico en el que dejar fluir la imaginación del espectador, a modo de mantra, sin mas pretensión que trasladarlos al espacio de la ilusión, los ideales y el sueño. Un confortable horizonte de nubes platónicas en el que proyectar nuestras propias ilusiones y anhelos. La obra ha sido realizada con fotografías, técnicas de creación 3D y posproducción de vídeo.

+ info sobre la exposición «Mil Caras de Dulcinea» Comisario: Ángel Agrela

 

 

 

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Portrait: Giedrius Petrauskas, at POST Gallery. Kaunas

 

«Tal vez el gesto de disparar el obturador de una cámara fotográfica sea la decisión consciente de atrapar algo memorable y embalsamarlo para su conservación como algo cierto. En cambio la verdad es latente, y la creación invención.»

 

En octubre de 2015 se presentó la exposición Latente en la galería Mondo de Madrid. Unos meses más tarde, la colección ampliada con la vídeo-instalación “El Rapto de Europa” y algunas otras fotografías del libro, se ha exhibido en la galería POST de Kaunas, Lituania. Es el principio de una itinerancia con la que confío ampliar los horizontes del sampedrismo y la Nueva Fotografía.

-Hijo, ¿pero por qué tan lejos? (dice mi madre).

Tiene razón al pensar que habrá costado esfuerzo llevar la exposición hasta allí, pero la satisfacción de ver la obra bien expuesta ante la mirada de cientos de personas ensimismadas, reinterpretando las imágenes con su teléfono móvil, es el mejor homenaje que se le puede hacer  al mundo Latente. Ahora toca seguir trabajando para que la colección viaje a más destinos y se conozca internacionalMente.

Dar a luz una imagen supone un esfuerzo de auto-aceptación. La imagen se revela y te cuenta algo, tal vez del futuro si lo sabes interpretar. Cuando no sabes, basta con dejar pasar el tiempo para reconocer las señales. La fotografía, al menos en mi caso, ha sido el vehículo con el que la intuición me lleva a nuevos mundos, nuevas luces y nuevas formas de construir mi propia existencia. La Fotografía me da Vida.

Compartir la mirada, hacer físico lo virtual, materializar, monetizar, marco, cristal, embalajes, tele-transportación, expectación, reflexión. El proceso de mostrar imágenes colgadas de una pared es una experiencia que desafía al tiempo. ¿Aguantará esta imagen los años como los aguantaría el muro? Hay imágenes que tiran abajo las paredes y paredes que se comen a una imagen. ¿Cuáles son los criterios para determinar lo correcto? Por qué si o por qué no, es algo que tenemos muy claro rápidamente, de un vistazo, pero de obvio que es, no sabríamos decir el porqué.  Esa tensión del ejercicio de exponer, hace a la imagen tan sólida como el propio muro que la sostiene. Así pasen los años, cuando una fotografía es icónica no quiere abandonar sus anclajes.

De la precariedad cultural, sus ministerios, los muros de la virtualidad y las redes sociales que habitamos, a los muros del mundo real, castillos, museos, panteones, fronteras, difuntos con los que soñamos en vida ingrávidos, aferrados por los clavos de Cristo y los de las sagradas fotografías. La Fotografía me da Vida pero también me Entierra.

Martín Sampedro,  28/08/2016

 

 

Articulos de prensa:
https://anti-utopias.com/art/martin-sampedro-latente/

http://www.quesabesde.com/noticias/martin-sampedro-entrevista

http://kauno.diena.lt/naujienos/kaunas/

 

Radio Nacional de España. Salimos por el mundo – Martín Sampedro.

Libro Latente: LATENTE “En el sueño de seres invisibles” Textos de Martín Sampedro, Leandro Taub y Antón Fernández de Rota. Encuadernación tapa dura 31 x 31 cm. 200 páginas. Edición limitada, firmada por el autor.

 

Muchas gracias a Andrius Pukis (Director de POST Gallery), Diego Alonso (Director de Mondo Galería),  Jarek Ros (Coordinador), Niña Yhared (Performer) y todos los amigos y admiradores que han hecho posible este gran viaje. Fotografías: Lina Pranaityte, y Martín Sampedro.

 

 

 

Una lectura poética de Cecilia Quílez, cinematografiada por Martín Sampedro.

 

«La Memoria Salina» es un recital poético interactivo. Se trata de una puesta en escena con proyección y locución en directo de poemas de Cecilia Quílez, sobre una pieza audiovisual dirigida por Martín Sampedro. Imágenes, música y voces que armonizan la palabra poética.

 

Trailer 01

 

La tentación de la poesía también persigue a las imágenes y la música. El Audio-Visual; una pieza experimental con la que enredar todos los medios, ofrece una experiencia sensorial plena. El encuentro de imágenes, sonidos y palabras, nos predisponen al desbordamiento. Hay algo en ese desbordamiento, cuando la voluntad no manda ni decide, que la poesía se adueña de nuestras capacidades de percepción y nos eleva.

Ya fui tentado por el cantaor flamenco Juan Manuel Moneo Lara “El torta”, para hacer algo especial. Tuve la suerte de asistir al relanzamiento de su carrera. Milagrosamente aquel modesto disco doble, que hicimos, “Momentos”, con vídeos, etc. fue nominado a los Premios de la Música, y supuso el milagro de devolverle el reconocimiento y la gloria de la que ahora disfruta plenamente, para siempre.

La palabra, el sonido de la voz, sus matices, el duende, es algo que me hipnotiza. Así sucedió con los versos y  voces de Cecilia Quílez. Leerla obsesívamente, a media luz, fue el germen de lo que finalmente llamamos “La Memoria Salina”. Las palabras de Cecilia Quílez, llenas de imágenes antagónicas y arrebatadoras emociones, pedían a gritos conquistar ese espacio de lo audiovisual.

Comenzamos haciendo una primera pieza de vídeo, y a pesar de la dificultad de generar tantas imágenes propias, pronto se fueron haciendo imprescindibles la voz de Alejandro Céspedes y la música de Solomón Zu. Meses de trabajo para alzar la voz y acercar la poesía a los nuevos foros del desbordamiento contemporáneo.

Si tienen la suerte de presenciar esta lectura poética de Cecilia Quílez, no podrán apartar la mirada ni los oídos, perderán el control de sí mismos, se desbordarán y serán plenamente poesía, para siempre.

Martín Sampedro, agosto de 2016

Trailer 02

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Fechas y lugares en los que se ha representado «La Memoria Salina»

Casa del Lector. Madrid, 12 de marzo de 2015
Convento de los Frailes. Puente Genil, 30 de mayo
Museo Bárjola. Gijón, 21 de marzo de 2015
– Festival “Voix Vives”. Museo Sefardí. Toledo, 4 septiembre 2015
Palacio de Medina Sidonia. Sanlucar de Barrameda, 25 de sep. 2015
Fundación Centro Poesía José Hierro. Madrid, 14 de enero de 2016
UAEM (Universidad Autónoma del Estado de México)  21 de abril de 2016
Librería Café Ícaro, Granja de San Ildefonso, Segovia, 15 de julio de 2016
Cosmopoética. 8 de octubre de 2016

 

 

 

 

 

Única fotografía realizada por Joel Peter Witkin durante su estancia en Madrid en la primavera de 1988

La fotografía fue realizada en el estudio «El Matadero» de Alcalá de Henares. El fotógrafo Martín Sampedro acompañó a Witkin en su búsqueda de materiales para la confección de Bruja. Así, el cadáver del perro procede de la Perrera Municipal de Madrid, el bonito fue adquirido en Mercamadrid y el resto de desechos de animales (cuernos, cabezas, etc.) fueron cedidos por el Matadero Municipal. En agradecimiento a la ayuda prestada por el fotógrafo español, Witkin le remitió esta copia dedicada que publicamos junto con el relato de las impresiones de Martín Sampedro acerca del artista norteamericano, acompañado en todo momento por Regina, su intérprete, y sus dos mujeres, Cynthia y Bárbara.

Nos habíamos quedado solos en el «Matadero», en espera del hielo para conservar los animales. Hablábamos con mi inglés torpe de los problemas que podría haber para construir a Bruja. Joel dibujaba en pequeños papeles bocetos de como podría ser. Me enseñaba los secretos de su bolsa (telas preciosas, máscaras de cera, tetas, alas de ave, cuchillos japoneses, ojos de cristal…). Lo contemplábamos como un tesoro y descubríamos cada ojo, cada teta, colocando un objeto tras otro, cada ala, cada cara creando una especie de escaparate de órganos donados. Al día siguiente volvimos al «Matadero», para realizar definitivamente la fotografía. Bárbara conducía la furgoneta alquilada que tanto olía a pesca-do. Joel y Cynthia hacían bromas mientras Regina y yo intentábamos adivinar cómo encontrar la carretera para llegar a Alcalá. Ya en el «Matadero», cuando todo estaba resuelto, nos despedíamos de Bárbara, Cynthia y Regina que prosiguieron viaje para visitar Toledo. De nuevo preparamos todos los objetos necesarios para la foto. Entre corte y agujero tomábamos unos tragos del rioja que nos había comprado Regina. Hacíamos bromas morbosas y nos reíamos diciendo disparates. Se acercaba ya el momento de construir la Bruja. Yo tenía que preparar la clase y salí para hacer algunas llamadas. Cuando volví, el perro estaba ya cortado. Joel se había quitado los guantes porque le molestaban para trabajar.

Me contaba los problemas que había tenido para cortar el cráneo del perro. El estudio estaba lleno de sangre y el olor aun-que intenso era agradable. La ceremonia había comenzado. Joel había prometido regalarme una foto y lo utilizó para pedirme que saliera del estudio. Dijo que no quería que yo viera aquello que prefería sorprenderme con la foto y además estar solo por si necesitaba gritar. Le comprendí perfectamente, así que nos tomamos unos tragos de vino y me fui a comer un sandwich. A las ocho vinieron los alumnos y yo tenía que dar la clase en la sala de proyección. Recuerdo que hablábamos de los materiales Polaroid, cuando se escuchó un sonido que parecía venir de la calle. El ruido se hizo cada vez más fuerte e intenso. Me dirigí a la puerta del estudio y al abrir, apareció la gigantesca sonrisa de Joel con las manos llenas de sangre y unos plásticos sucios cubriendo su camisa. Entonces, recordé que habíamos olvidado en el laboratorio el satén gris para el fondo de la foto. Entre los alumnos se repartían sonrisas y caras extrañas. Le di la tela y volvió a trabajar. Por fin terminó la clase, eran las diez y media de la noche y me moría de ganas por ver la bruja terminada. Entré en el estudio, Joel había puesto una plancha de corcho para que nadie pudiera mirar por el agujero de la puerta.

Cuando ya estaba cerca y podía verla, Joel se volvió y señalándose los ojos, me pidió que caminara de espaldas sin mirar a Bruja. Nos reíamos, la situación no era para menos. El estaba muy contento porque todo parecía estar saliendo muy bien, pero aún no había terminado, así que quedamos en recogerle después de las doce. Cuando llegamos al estudio ya estaba todo recogido en unos sacos azules. Era de noche y al sacar las bolsas a la calle, nos miraban como si llevásemos un cadáver. Yo intentaba tapar el reguero de sangre que quedaba en el suelo, Joel se reía y echaba más aguafuerte para desinfectarlo. Todo estaba listo para marcharnos. Nos dirigimos al «Pelotilla», el seiscientos de Pacote que nos llevaría a Madrid. Isaac, Gorka, Pacote, Joel, sus bolsas y yo hicimos todo lo posible para entrar en el coche. La cena se alargó hasta después de las cuatro de la mañana. Nos despedimos en la puerta del hotel donde tantos problemas tuvo para conseguir una cama de tres. Le recordé las palabras que dijo al comenzar el seminario en el Círculo de Bellas Artes, se volvió a reír y nos fuimos. Al día siguiente fui de nuevo a mi despacho en el «Matadero». Sobre mi mesa dejó una pluma blanca, otra azul, una teta de cera y todas las telas que me habían gustado.

MARTÍN SAMPEDRO MUÑOA

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Sobre la cama está Bruja. La miro sin miedo. Sé que a ella no le importa. Su mirada triste se pierde en el tiempo. Pero me escucha, sé que me escucha, aunque su afán sea respirar hondo para batir las alas y con sus remos cansados arrastrar su cuerpo de animal muerto. Le hablo de la belleza de su pecho, de sus pendientes delicados de bronce, del esplendor de su espada… Ella señala un deseo, cierra los ojos y con el papel y una pluma vuela.

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Revista: Sur Exprés  Nº 12. Madrid. 1988

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Puedes visitar su exposición  JOEL-PETER WITKIN. PHotoEspaña 2016 – Festival Off. / Del 8 de junio al 30 de julio de 2016 en la Galería MICHEL SOSKINE INC. General Castaños 9 28004 Madrid. www.soskine.com

 

 

 

 

«El Rapto de Europa»

Raptar a una mujer es fácil por muy continental que sea su nombre. Lo mismo sucede con los conceptos, las ideas, las imágenes, la patentes, los sistemas, todo puede ser raptado secuestrado, conquistado, manipulado, fusilado, plagiado, envasado, vendido y devaluado, cuando se vive en la avaricia y se dispone de un batallón de mediocres paniaguados que simulen la tempestad perfecta.

Esta fotografía «El Rapto de Europa» que forma parte de la colección Latente, es una puesta en escena con la que recreo el mito griego en el que Zeus se convierte en toro para «salvar» a Europa, llevándola al huerto en sus lomos.

Al igual que Hans Bellmer fue capaz de construir una iconografía estrambótica para preservarse de la dominación Nazi, mi excéntrica Nueva Fotografía, se construye con otras luces, para librarme de los raptos, secuestros, y huertos en los que vivimos adormecidos. Llámese Europa, Ciencia, Patria, Fotografía, Economía, o Energía, la evolución depende de nuestra capacidad de inventar  o intuir nuevas luces y palabras.

Esta crisis de los refugiados, la mayor crisis humanitaria desde la segunda guerra mundial, se adentró en Latente antes de que sucediera. La intuición es latente, lo dice Stephen Hawking “las máquinas no traerán un apocalipsis, pero la avaricia humana lo hará”. Martín Sampedro

 

«Cuando cuente hasta diez estarás en Europa»

Antón Fernández de Rota. A Coruña, octubre de 2015. (Extracto del libro «LATENTE» de Martín Sampedro)

 

Es de noche y un tren avanza. El tren no se ve. Solo las vías. Unos metros de vía iluminados; el resto es oscuridad. Los raíles pasan rápidos y monótonos, como el parpadeo mecánico que acaricia la pupila perdida en el orificio profundo del lobotomizado. Una voz en off se dirige a ti, cálida, pausada y grave: “Cuando cuente hasta diez estarás en Europa”.

 

Uno…

Europa no se ve tan fácilmente. Requiere preparación. Hay que aclimatar la vista y el oído, en la cadencia propia de lo onírico. Ευρώπη. Mitología. Rapto. Una mujer fenicia seducida por Zeus, engalanado para la ocasión vistiendo el cuerpo de un toro. Enamorada, Zeus se la llevó consigo a Grecia montada a su lomo, como en el cuadro de Moreau, donde el cuadrúpedo conserva un rostro humano para mirarla, con dulzura comprensiva, a los ojos. O tal vez Ευρώπη, la mujer engañada por aquel dios —“ignorante de a quién montaba”, según Ovidio—. Peor: Europa, mujer, fenicia, hija del rey, monarca en la œumene otra por antonomasia, mujer y asiática, secuestrada y apropiada. Esta es la versión de Herodoto. La imagen elegida por Tiziano. Pintada toque a toque, al son de los golpes que manchan el lienzo con los colorantes disueltos en el aceite, con un fondo de brochazo largo, cuya tensión de conjunto, caótica, tan solo el concierto cromático logra recomponer. Y el tren avanza.

 

Dostres…

Cuatro versiones de Europa, corriendo un velo sobre la mujer. Nos dicen que Europa es porque no es lo que fue. No hay rapto, menos aun mitología. Europa es una Civilización. Europa es un hecho histórico, un dato de positiva materialidad que existe por sí misma y no tiene necesidad de ir a buscarse fuera-de-sí. Contención. El coro de voces sigue acoplándose en canon. Grecia, o la Europa política y filosófica. Roma, o la Europa política y legal. La cruz de Europa, una cultura anclada al territorio signado por el chorreo de la sangre sacrificial. Y algo más, que por prudencia no se habitúa a decir en voz alta; un caudal de murmullos la definen en su susurro como una variación tonal: Europa, un color, blanca y no negra.

Imposible aceptar desde esta óptica el oscurecimiento propuesto por el historiador Martin Bernal, que sostenía lo siguiente. Durante siglos, incluidos los que comprenden sus periodos heroico-mitológico y filosófico-democrático, Grecia, más allá de sus conflictos orientales, fue imaginada como parte de una misma, basta y difusa área cultural egipcia y semita; solo a partir del XVIII pudo blanquearse la polis e imponerse la visión aria.

Nuevo rapto de Europa. Rapto ahora de su cuna, separada de sus dos hermanas, Asia y África.

 

Cuatro…

La última vez que Europa fue mujer, políticamente, lo fue sobre el mapa, antes de que al cuerpo del continente le naciese un Norte noble y un Sur grosero. El cartógrafo Sebastian Munster la representaba de pie. Europa Regina. En Iberia queda su cabeza coronada. Italia es el brazo que sostiene por Sicilia el orbe con la cruz. La otra extremidad escandinava, agarra con sus gélidas costas el cetro. La Galia es su pecho. Germania, su corazón. Sus faldas caen por Hungría y Polonia hasta tocar el suelo en Grecia y Moscú. Pero entonces se disipa, abrupta, la ensoñación de los Habsburgo. Europa es cisma. Un hachazo que la abate.

En lo sucesivo permanecerá por siempre en posición horizontal. Tumbada y desmembrada. Así lo sanciona Westfalia. Por más que el sueño cesáreo de la recomposición imperial siempre esté ahí, latente, y que de sus quimeras nazcan todos los bonapartes y los hítleres, y los señores de la Santa Alianza que ahora mueven los hilos de la Comisión Europea y el Banco Central; y la latencia de la latencia, que redescubre razas urálicas y helenas, ante la desesperación de los refugiados que escapan de sus tierras arrebatadas por las guerras gringas y europeas, arribando, desde Siria, a las tierras donde el Jobbik enarbola el estandarte y espumea, frente al antiguo sol y león persa, el Amanecer Dorado.

 

Cinco… seis…

La máquina que se confunde con Europa se abre paso pesada. Como el tren en la Europa de Lars von Trier, en el tramo final de una trilogía organizada en torno al elemento del crimen que es la latencia de todos los raptos de Europa. El tren soporta la carga de las sanguijuelas y las serpientes que se arrastran y se enroscan en sus asientos, amenazando al Juggernaut metálico con hacerlo descarrilar.

Europa viajó a paso de conquistador antes de recorrer los caminos de hierro. Bodas, primero, del Cielo y de la Tierra, en la imaginación de Colón, quien a orillas del Orinoco creyó haber descubierto el septentrional Paraíso perdido de Eva y Adán. Y un rápido intento de divorcio, exigido por Sepúlveda al dudar de la humanidad de los salvajes, ante el enfado del obispo de Chiapas. Las diatribas de Sepúlveda y De las Casas giraban en torno a esta cuestión: ¿hay un alma ahí, en ese cuerpo desnudo que habitan los salvajes? Pero ahora los europeos ya no se hacen este tipo de preguntas.

Una migración conceptuallas llevará desde una escisión de la humanidad de corte espiritual a otra material. La primera, religiosa, distinguiendo entre quienes están cerca o lejos del cielo por su constitución corporal. La segunda, geográfica, durante la Ilustración.

A la altura de Montesquieu los continentes se rompen en la verticalidad de la línea que va del Norte hasta el Sur. Gracias, paradójicamente, a la ayuda de quienes quedarán subordinados en esta nueva cartografía y climatología política. ¿Acaso no fueron los naturistas americanos, criollos e hispanos, quienes primero ofrecieron la taxonomía, aunque fuese para legitimarse ellos mismos?

La ciencia criolla dice: el temperamento colérico de los hispanos, en el propicio clima americano, se compensa con la humedad de las indias, surgiendo de lo flemático y de lo colérico una constitución sanguínea superior. Y Montesquieu replica un siglo después: observen los frutos cultivados en los climas germánicos; la racionalidad de sus leyes surge del clima que enfría las pasiones; la vieja ley germana, calculadora, exacta y diáfana: “el hombre que destape la cabeza de una mujer habrá de pagar seis sueldos, quien descubre la pierna hasta la rodilla también, y el doble si levanta el vestido por encima de esta articulación.”Observen ahora que ocurre en España: el calor nubla la razón, concluye Montesquieu. El sexo extiende su imperio. El Sur se entrega a la venganza en una espiral de violencia con su punto de origen en el adulterio, que inflama igualmente la imaginación de sus legisladores, recelosos de un pueblo pasional, tan vago y corrupto como ellos mismos lo son.

De esta climatología imaginada nace la primera figuración de aquellos dejados al Sur, y que hoy el Norte, siempre necesitado playas cálidas, prefiere llamar cerdos, haciendo chistes con el acrónimo “P.I.G.S”.

Si se quiere, se podrá representar así otra trilogía europea. Uno, dos, tres. El primer episodio lo protagonizan los conquistadores, el segundo los lumières, y el tercero… El tercer acto no ha terminado aún. El tren.

 

Siete…

Europa bífida, como la lengua de una serpiente. Europa del Norte y Europa del Sur. El pensamiento-víbora se duplica otra vez esparciendo su veneno al otro lado del océano. América del Norte y del Sur. Bipartición cargada con todo el simbolismo que arrastran los siglos y los milenios. Norte y Sur. El cuerpo ligado a la tierra y el que se alza hacia los cielos. La parte inferior del cuerpo: la barriga, las vísceras, el ano, los genitales. Las peligrosas fuentes de la pasión, que emponzoñan la razón cerebral. El vientre y el bajo vientre, la parte animal donde imperan y acucian las necesidades que ponen en peligro la corona de la mirada humana, allí donde el alma brilla con dios, enturbiando la pupila, difuminando así la distinción que separa lo humano de lo animal.

Las fiestas de los bobos y la risa pascual, la fiesta del asno y el carnaval, medievales y renacentistas. La inversión de lo cotidiano. La perversión de lo alto y lo bajo. La apertura del cuerpo en el realismo grotesco. El labrador que engulle al papa en la parodia, para ponerse en su santa piel. La vaca que duerme en los aposentos reservados a los amos. La mujer que abandona los ropajes que le son asignados. Quien se disfraza de animal, para comportarse por un día como tal. Corporalidades constructivistas. Grotescas, porque para entrar en comunión con el inferior absoluto, y subvertir las diferencias de naturaleza y de rango, necesitan deshacerse de la integridad. Mijaíl Bajtín: “el énfasis está puesto en las partes del cuerpo en que éste se abre al mundo exterior o penetra en él a través de sus orificios, protuberancias, ramificaciones y excrecencias tales como la boca abierta, los órganos genitales, los senos, los falos, las barrigas, la nariz”. Roto el cuerpo, adquiere profundidad.

Lo contrario de la pornografía, que jamás es grotesca u obscena. Que no es profunda sino plana, incluso cuando bucea en las jugosas cavernas del cuerpo.

Demasiado higiénica, la pornografía resulta en exceso científica para resultar grotesca… o erótica. Boris Vian: “el erotismo requiere una obscenidad ligeramente sublimada, una obscenidad poética”. Que es lo contrario de la exposición industrial del corte en serie de la carne a lo largo de los planos pornográficos; o científica, a la manera de la toma ginecológica del coño abierto o de la sonda en la que se convierte el pene lubricado bajo los focos que lo filman durante la penetración bucal, anal o vaginal. Carnicería fotográfica de la anatomía científica, una verga, unos pechos, el agujero del culo, mostrados por separado, pieza a pieza, en un plató tan densamente iluminado como el quirófano. El erotismo se baña en las aguas del misterio, necesita algo de oscuridad e indecibilidad, para mostrar atmosféricamente lo que no se ve. El porno, como la vieja ley germánica, lo expone todo y lo muestra parte por parte, iluminando las zonas con una misma luz. Tiene el encanto y la misma efectividad que la estantería de productos en un supermercado. Fácil, rápido, apetecible, despersonalizado, inventariado y categorizado, adecuado a las exigencias faltas de tiempo del just in time.

La Europa que viaja en el tren, por la tercera entrega de la trilogía, es pornográfica. El campo de concentración nazi lo fue, todo él, y no solo las Divisiones del Gozo, hechas de mujeres judías recrutadas a la fuerza para ser violadas por los oficiales. Facebook, Twitter y Tinder también lo son, pero de un modo interesante. Todos mentimos, y lo sabemos. Plena exposición de cada uno de nuestros instantes otrora íntimos, pero falseados. Y de ahí su atractivo, que ofrece a la pornografía del selfie regulada por la ciencia del logaritmo una pizca de misterio erótico y de jugueteo cínico. El tren que avanza, transita alocado ahora los viales de las redes sociales. Pero las segregaciones de la serpiente son susceptibles de volverse aquí pharmakon. Platón: el veneno que es remedio a la vez.

 

Ocho…

Una nueva representación del rapto: Latente, la obra de Sampedro. Los cuerpos del porno son demasiado reales para ser perfectos. Los que crea el fotógrafo, demasiado perfectos para ser reales. La latencia, en el mejor de los casos, es lo único que aquí es real. Versiones de Man Ray, envueltas en flujos digitales para desvelar el sonido oculto de su sensualidad. Escher erotizado. Y las muñecas de Bellmer… Aquí la clave.

Bellmer las armaba para vengarse de su padre nazi. La muñeca de múltiples pechos. La muñeca que toda ella es partes. Partes que pueden ser ensambladas una y otra vez, para descubrir la mecánica del deseo.

Bellmer seguía los pasos de Kleist, cuyo relato sobre el teatro de las marionetas había ilustrado. El mundo orgánico, escribía aquél, se está debilitando, pero el bailarín podrá aprender de estos extraños muñecos para renovar su arte. No hace falta individuar las partes de cuerpo atándolas al titiritero con una miríada de hilos. Cada movimiento las gobierna desde su propio centro de gravedad, en el interior de la figura, dibujando curvas maravillosas, ofreciéndole al humano posibilidades corporales insospechadas. Tal vez por esta imagen el Kafka de la Metamorfosis admiraba a Kleist. Quizás hubiese que alinear la poupée Bellner y las imágenes de Sampedro con otras marionetas más: las bunraku del teatro japonés, interpretadas por Barthes en El imperio de los signos, con su espectáculo de cuerpos desagregados.

¿Qué son todas ellas? El problema del pharmakon. Las imágenes de Sampedro asumen la forma del Cubo en la película de Vincenzo Natali, para invertir su funcionamiento; un cubo que bien puede ser tomado, como sugería Peter Flemming, crítico del management, como metáfora del mundo laboral actual.

Nunca se entra ni se sale de sus entrañas. Todo ha empezado antes de comenzar, y jamás acaba nada. Ni siquiera termina cuando la puerta de la oficina se abre y la traspasas y das el primer paso en el interior de tu casa. Un cubo da a otro cubo, dentro del mismo rompecabezas. Llamada del jefe al anochecer, cuando combates contra el sueño entre los cojines del sillón. Revisión del e-mail del trabajo mientras desayunas. Ni siquiera al dejar el empleo abandonas el cubo de cubos, pues ya estás atrapado en el continuo acto de invertir en tu capital humano para seguir adentrándote en aquello de lo cual nunca has salido. Cada habitáculo tiene una salida, sí, pero va a dar a otro más. Y estas habitaciones se mueven periódicamente, gobernadas por un logaritmo indescifrable, cambiando su posición para evitar que recuerdes el camino por el que has avanzado, si es que un día quieres recorrerlo hacia atrás.

Frente al Cubo de Natali, estas otras imágenes: “Psiquis y Cupido”, “Homos”, “La chica Golem de Bellmer”, “Andrógino amamantando dos medias naranjas”, “La muñeca de Hans”. Armadas con la audacia de Bellmer, Sampedro convierte el cuerpo en el exacto opuesto de aquella sádica colmena mecánica. La articulabilidad de las piezas es índice de libertad, en tanto que liberación de posibilidades. Y ello, gracias a un flirteo descarado con lo pornográfico, que prefiere abrazar su código para someterlo, antes que retroceder asustado ante la omnipresencia pornográfica; abrazarlo, antes que entregarse a la imposible tarea profiláctica de su condena, o a la inútil declamación del exorcismo, como la del impotente beato que se pertrecha tras un crucifijo, sin poder apartar su mirada deseante del catre donde se convulsiona la poseída.

Es mejor jugar en el dominio de lo pornográfico. Aceptar sus términos y desviarlos para llevarlos a otro lugar. Convertir la sobreexposición en latencia, reenviando el cuerpo desde los ámbitos de la ciencia y del supermercado de regreso al mundo de los sueños. La fragmentación, por el exceso numérico de partes y por el mezclado de cuerpos y órganos, termina por infectar la carnicería anatómica y el higienismo pornográfico con un realismo grotesco extraído del fantasioso reino del carnaval. Doble movimiento. De lo real a lo onírico y de lo onírico a lo real.

 

Nueve…

“La llave del paraíso/Swastica”, así se llama la imagen de Sampedro en la que dos cuerpos femeninos semidesnudos y unidos por sus nalgas, forman con sus piernas el símbolo indio del que se habían apropiado aquellos viejos nazis que llenaban el ferrocarril de Lars von Trier. El tren de la Europa raptada. El tren de las sanguijuelas sedientas de sangre y de todas las serpientes bífidas empeñadas en partir la tierra en dos, a imagen de sus lenguas venenosas, que han querido colocar un Norte siempre por encima de un Sur, incluso en el teatro pornográfico, alérgico a la obscenidad.

Ευρώπη, mujer, raptada, apropiada por el impulso sexual de un dios. Al fin, rapto pornográfico, dios raptor raptado, por una exuberancia de ciencia y de mercado. Ya se escucha el tic tac que preside la estación. Llegamos a la parada final. Y nos topamos en el andén con los mil cuerpos de lo grotesco, que asedian, como el viejo fantasma del aquél manifiesto, las fantasías y pesadillas de una Europa a la que estás a punto de entrar, y de la que nunca hemos salido, y que se tambalea mientras sus ruedas hacen a las vías chirriar.

Antón Fernández de Rota. A Coruña, octubre de 2015

 

Emisión Pública de Sangre Azul

 

 

«…sólo artistas raros y ajenos a la institución y el sistema, ajenos a las servidumbres como Sampedro, pueden ofrecer las lecturas correctas que necesitamos los ciudadanos que aspiramos, hoy en día, a seguir siendo libres. Aunque sea a través de un recurso aparentemente tan simple como el de decirnos que “el Rey está desnudo”. O mejor dicho, la Monarquía entera. Porque en los últimos capítulos de su extensa y variada obra, el amigo anda empeñado en mostrar una y otra vez las vergüenzas de nuestra Familia Real, y, por extensión, las de todos sus súbditos.» David Casas Peralta.

 

martin sampedro platos 01
Martin Sampedro. Galería Mondo. 2016

 

 

Adán y Eva Bucle Retrato

Adán y Eva Bucle Retrato

Instalación, «La extrañeza de Existir». Medidas variables. Pieza de audio y vídeo loop para dos monitores o proyectores independientes. Uno para Adán y otro para Eva. Martín Sampedro, 2010.

 

 

Mil caras de Dulcinea

Los ideales no se alcanzan con la mirada sino con el corazón

¿Por qué Dulcinea? Aldeana, maternal, femenina, marimacho, excéntrica, generosa, sumisa, insumisa, personalidad múltiple, personalidad única, naturaleza salvaje, seductora, facilona, inalcanzable, Emperatriz de La Mancha, Señora de sus Pensamientos… ¿Realidad o fantasía?.

Desconozco la fórmula del éxito pero sí entiendo que para que alguien se convierta en un icono ha de tener una composición física y química que desafíe los estándares y leyes de su tiempo. Se hace imprescindible tener un memorable nombre, mentor, biógrafo, fotógrafo, adeptos, detractores, afectados, críticos, Quijotes, Sanchos, …y fans que den fe.

Supongo que la simpleza y extraordinaria naturaleza de Dulcinea (Pin-up), resultó tan enigmática a los ojos de Don Quijote como la bruja Cenotia o Aldonza Lorenzo lo fueron a la mirada de Cervantes. Mujer milagrosa, bruja, aglutinante, explosiva; diferentes formas de buscarse y reconocerse ante el espejo; la mujer, la madre, el padre, el andrógino, los reflejos, las sombras, los misterios de la vida, …el devenir y sus circunstancias.

Con forma de mujer, símbolo de sus mas elevados ideales de amor, el hidalgo descansa de la batalla en un confortable horizonte de nubes platónicas. Madrid, 27 de abril de 2016. Martín Sampedro.

La obra «Dulcinea Icónica» se compone de una pieza de vídeo en bucle y fotografías impresas. Muestra una mujer heroína en continua transformación. Las idealizadas vasijas de espejo revelan las múltiples caras de la icónica personalidad de Dulcinea del Toboso. Con este audio-visual he tratado de ofrecer un paisaje onírico en el que dejar fluir la imaginación del espectador, a modo de mantra, sin mas pretensión que trasladarlos al espacio de la ilusión, los ideales y el sueño. Un confortable horizonte de nubes platónicas en el que proyectar nuestras propias ilusiones y anhelos. La obra ha sido realizada con fotografías, técnicas de creación 3D y posproducción de vídeo. 

 

Pieza de audio y vídeo: «Dulcinea Icónica» Vídeo Bucle 3´30. Autor: Martín Sampedro. Año: 2016

 

«Óvulo de Dulcinea» Ready-Made. 40x40x50 cm. 2017

 

 

 

 

 

 

 

 

«Ovulo de Dulcinea» es un ready-made con tinaja aceitera de metal, mechón de pelo, e instalación visual en su interior, con la que llevo la mirada a la dimensión microscópica, invitando al espectador a descubrir el génesis de Dulcinea. En palabras de Sancho: «Aldonza Lorenzo era una mujer de pelo en pecho». Tal vez esta fuera la mas reveladora visión de Don Quijote y en ella se encuentren sus mas altos ideales de creación, feminidad y belleza.

 

 

 

Mil caras de Dulcinea

48 creadores, escritores, cineastas, ilustradores, músicos y actores reunidos en una exposición colectiva en torno a la figura de Dulcinea del Toboso.

Exposición «Mil Caras de Dulcinea» Comisario: Ángel Agrela. Del 16 de febrero al 15 de marzo de 2017. Sala la Lonja. Casa del Reloj. Paseo de la Chopera, 10. 28045. Madrid. Del sábado 8 de abril al 2 de mayo de 2017. El Toboso. Toledo.

 
 
 

Bajo la piel

Bajo la piel

Los Latentes de Martin Sampedro están desprovistos de ese tinte trágico porque lo que radiografía no son cuerpos reales sino imaginados, sublimados por el deseo. Sampedro remenda el cordón umbilical entre los albores de la fotografía (la imagen latente como principio de la foto analógica) y las técnicas digitales y holográficas más punteras, sirviéndose del concepto de latencia como sustrato mental. Anatomías esculturales escaneadas por nuestra libido, copulando, practicando el cunnilingus, reflejándose en espejos cóncavos, deformantes, fotografiándose a sí mismos en un mise en abyme en el que memoria y deseo, virtualidad y carnalidad, se encabalgan. Como espectadores proyectamos nuestros impulsos en esos flashes de conciencia no revelada. Podemos elegir entre conservar esa latencia, estatus fantasmático, alucinado y onanista, o romper el hechizo positivando la imagen con nuestro smartphone.

Artículo completo en Le Bastart

 
 

El tránsito de Venus

El tránsito de Venus. By Martín Sampedro 2012

 
 

 

«Los contrabandistas de Ronda». Federico García Lorca y Salvador Dalí en carne viva. Martín Sampedro, 2009

 

Latente Álter-Retratos

Latente Álter-Retratos

Yo mismo traeré sobre vosotros espíritu, y viviréis. Pondré sobre vosotros tendones, haré crecer sobre vosotros carne, extenderé sobre vosotros piel, os infundiré espíritu, y viviréis. El valle de los huesos secos. Ezequiel 37, 1-14

 

Cuando mi amigo P.P.M. escribió el titular «Martín Sampedro: La Nueva Fotografía» para el catálogo de la exposición Interior Ulterior, me sorprendió su habilidad al señalar mi trabajo como precursor de un acontecimiento. La Nueva Fotografía, en la que yo trabajo, no está hecha de los instantes cotidianos a los que Pablo llamaba mi vida misma sino que incorpora otras luces, otras formas de vida, alucinaciones o personas virtuales, como elementos esenciales de la fotografía. Con esta forma de bautizar mi trabajo absolvía el tabú de la peligrosa amistad entre la fotografía tradicional y las nuevas formas de generar imágenes en la era digital. De ahí la ene invertida en recuerdo a la revista Иueva Lente, a Pablo Pérez Mínguez, Carlos Serrano y Jorge Rueda. Su reconocimiento y ejemplo me acompañan cuando construyo imágenes y busco la forma de nombrarlas; nueva fotografía, fotografía fantástica, realismo mágico o esperpento en recuerdo también a mi vecino Valle Inclán.

¿Podría vivir la vida sin pensarla, observarla, fotografiarla, nombrarla?

Desde que tengo uso de razón, pasar el tiempo haciendo fotos me ha ayudado a revelar intuiciones. Al igual que las palabras sirven para vestir una idea, la fotografía me sirve para desnudar la realidad. Lo que pienso está condenado al olvido. Según escribo voy olvidando y, sin embargo son las imágenes aquello que permanece latente en mi memoria. Cuando pienso en un concepto, por ejemplo el amor, inevitablemente me lleva al retrato de las personas amadas. Los recuerdos, los conceptos y los sentimientos tienen la apariencia de una fotografía aunque no interceda la cámara ni se pulse un disparador para capturar el instante. Lo que creemos hacer de forma consciente, lo hace nuestra mente con naturalidad de forma inconsciente, sin cámara, revelados ni retoques. La cámara subjetiva siempre va encendida, trabajando en crudo para entregarnos algo no meramente retinal; de ahí mi vocación impura de cocinar las imágenes para extremar la subjetividad.

¿Pero qué pasa con los ciegos, acaso ellos no cocinan las imágenes?

Cierro los ojos para meditar esta pregunta y veo algunas manchas de colores, energías y formas que no alcanzo…, aprecio un parpadeo muy cinematográfico, casi eléctrico, puede que sea el eco de los fluidos que laten en mi interior. La mandíbula se relaja y comienza a temblar, vibra, tintinea como si estuviera nervioso… ¡Esto sí que no me lo esperaba! Olvidé purgar los radiadores y puede que el frío esté alumbrando este misterio. Con cada rechinar de dientes comienzan a saltar flashes de imágenes holográficas tejiendo recuerdos y deseos…, los ojos inundados por la emoción.

Con los ojos cerrados he visto retratos y fragmentos de realidad que me citan con la infancia, nada extraño pero sí vertiginoso. ¡Qué fuerte! Al vestirme con la piel de un ciego, alucino y lloro como lloraría un ciego al recuperar la vista.

¿Acaso la fotografía no es otra cosa que alucinación?

Después de Interior Ulterior, La extrañeza de Existir y Sangre Azul, en los que la figura humana había sido reemplazada por seres virtuales, con la excusa de mostrar las otras dimensiones de la existencia, me encuentro ante la incertidumbre de continuar el camino. Al cerrar los ojos para visualizar la dimensión del desastre, descubro lo abismal que se hace caminar en solitario, y la inmensa suerte de tener tantos amigos invisibles. Estos esperpentos que me guían y hacen mi trabajo tan reconocible, me están dando la oportunidad de construir una imaginería propia. Aunque involuntariamente parecen provocar un enfrentamiento con el mundo de los humanos y de la fotografía tradicional, nunca renegaría de ella pues me acompaña desde niño ahorrándome infinidad de palabras huecas. “Latente” era aquella mágica sensación que alumbraba mi imaginación frente a la realidad atrapada en los carretes recién revelados que colgaba de la ducha. “Latente” es la prisa por intuir el milagro de la vida, energía vital. “Latente” es la luz que yo reclamo, la luz de tu mirada; “Llegaste oh Telémaco, dulce luz de mis ojos, alegría de mi vida”.  La dulce luz que Homero nombrara en griego como (faos/faeo), en lugar de la luz del sol (fos/fotos) con que bautizaron a la “foto-grafía”. Ésa era la luz con la que alumbrar lo latente y por eso en algún momento llamé a mis “fotografías”: “fao-grafías”.

Siempre me ha llamado la atención esa vocación que tenemos los humanos por imitar lo que se da en la naturaleza. El ambientador que huele a pino, una pintura que parece un paisaje, esa fotografía que parece un cuadro, ese dibujo tan bien hecho que parece de verdad,… Todo lo que nos rodea nos inspira para deconstruirlo y manufacturarlo como si fuéramos creadores. La economía, el desarrollo, el bienestar, el malestar, todo lo que hacemos los humanos gira en torno a la posibilidad de poseer aquello que en la naturaleza se da gratis. Pero lo acompañamos de una mentira piadosa, un precio, en ocasiones una trampa mortal. También, elaboramos creaciones y trampantojos con que mostrar la dimensión latente de aquello que admiramos. Así el arte, en esta era digital, es visitado, revisitado, copiado, duplicado, imitado, sobado, mejorado, valorado, devaluado, enviado, robado y regalado, con la urgencia de posponer en lugar de proponer. Tal vez el gesto de disparar el obturador de una cámara fotográfica sea la decisión consciente de atrapar algo memorable y embalsamarlo para su conservación como algo cierto. En cambio la verdad es latente, y la creación invención.

¿Existirá un nuevo arte, más allá del entretenimiento o el espectáculo?

Sírvame este último experimento Latente para decir algo propio en favor de La Nueva Fotografía y su luz espiritual. Por fin podemos fotografiar lo inexistente, elevar la mirada más allá de lo evidente y construir una realidad sin miedo al derrumbe. Al mirar las fotografías de la colección Latente, tras la contemplación, el onanismo o el deleite estético, intuyo que respirar, transitar, fotografiar y compartir lugares o personas inexistentes, responde a mi necesidad de citarme con el Álter-ego. Y para que me entiendan, he acuñado una nueva palabra cargada de futuro con la que nombrar esto que ahora hago; “Álter-retratos”.

Desde que Louis Dodero inventara las famosas tarjetas de visita con las que se popularizó la fotografía en sus primeros tiempos, la cámara fotográfica ha asistido a constantes innovaciones que han transformado nuestra forma de ver e interpretar la vida. La revolución digital, no ha hecho más que empezar. El desarrollo masivo de esta tecnología, ha facilitado que cualquier persona pueda expresarse y hacer retratos de forma sencilla. Pronto las cámaras digitales estarán dotadas de nuevas tecnologías espaciales y sensoriales con las que captar, representar y compartir eso que vemos al cerrar los ojos.

Aflojen los párpados, dejen aflorar lo latente. Sírvame esta colección de álter-retratos como homenaje a la fotografía y a los fotógrafos, los del negativo, el positivo, el microscopio, la endoscopia, el escáner, el 3D y la resonancia magnética; los de la alucinación latente, los que inventaron el arte moderno y los que revolucionaron la medicina y la ciencia a base de nuevas formas de observar la vida y sus diferentes dimensiones, a puro pulso de imaginación.

Hagan suyas estas imágenes, rebélense, descubran la mágica sensación de desvelar lo latente, formulen nuevas adivinanzas y, tal vez así, puedan inspirar y resucitar a los muertos.

 Martín Sampedro,  14 de abril de 2015

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La colección «LATEИTE» se muestra en negativo para que el espectador viva la experiencia de proceso fotográfico. A través de la cámara de su teléfono móvil podrá ver las imágenes en positivo. Utilice la cámara por defecto de su smart phone con el efecto negativo, o instale la aplicación gratuita para iPhone.